Un comienzo lento y consciente para este 2026

He aquí el primer post del año. Para todos, este momento tiene algo especial: se asocia a los comienzos y a dejar atrás todo aquello que no queremos en nuestra vida, al menos mentalmente (aunque también físicamente; si no, que se lo pregunten a los dueños de los gimnasios, que en estas fechas hacen su particular agosto).

Con una vida tan ajetreada —trabajo, hijos, desplazamientos, tareas del hogar—, ¿Qué nos hace pensar que, de repente, al comenzar el Año Nuevo, encontraremos tiempo (y energía) para ir al gimnasio varias veces por semana antes de empezar la jornada?

Años atrás he escrito la típica “lista” de propósitos de Año Nuevo, pero con el tiempo me he dado cuenta de que esas listas, en muchas ocasiones, contienen objetivos inalcanzables, poco realistas o simplemente deseos que la mente cree que debe alcanzar, independientemente de si realmente los sentimos como propios. Además, no nos engañemos: en muchos casos, esas ideas se olvidan en febrero.

Por todo ello, este año no siento ninguna motivación para hacerlo. En lugar de empezar de cero, siento que lo más honesto es continuar con mis propósitos anteriores, aquellos que me planteé hace tiempo. Mi deseo es no desistir y seguir trabajando para alcanzarlos.

No obstante, sí hay algunas cosas que me gustaría “dejar ir”, y os animo a que hagáis lo mismo. Podríamos resumirlas en dos puntos clave:

1— Reconectar con uno mismo
Actualmente, muchas personas viven condicionadas por la necesidad de mostrar a los demás lo que hacen. En esta era de la información, hay quien disfruta de ciertas experiencias sabiendo que después podrá enseñarlas. En la era pre-redes sociales, este sentimiento no existía: la gente vivía el momento sin preocuparse por grabarlo o fotografiarlo.
¿Realmente tenemos esa necesidad? Os invito a reflexionar sobre ello, a mirar hacia dentro y a reencontrarnos con nosotros mismos. Y si no eres de los que viven así, recibe mi más sincera enhorabuena.

2— Antes de añadir, soltamos
Os propongo seguir uno de los sistemas más antiguos de la historia de la humanidad: la agricultura. En lugar de intentar sembrar nuevas semillas en la tierra del año pasado, primero se prepara el terreno. El agricultor limpia la tierra de lo que ya no sirve: vegetación vieja, piedras, restos de la temporada anterior. Se remueve, se deja reposar y se nutre. Solo entonces está lista para recibir nuevas semillas, con la confianza de que el nuevo crecimiento llegará a su debido tiempo.

Y sí, soltamos, tanto física como mentalmente. Porque no hay que presionarse para llegar a todo. Hay que ser realistas con aquello que podemos alcanzar y con aquello que no. Realismo y organización: para mí, esa es la clave.

A continuación, os sugiero algunas ideas de cosas que podemos soltar. No son reglas, solo propuestas. Adáptalas a tu vida como consideres más conveniente:

Hacer limpieza digital. En el caso de las redes sociales, reducir el número de cuentas que seguimos y quedarnos solo con aquellas que realmente nos inspiran. Seguir a demasiadas personas, aunque no lo parezca, agobia.
En Instagram, por ejemplo, tengo una cuenta secundaria que utilizo únicamente para seguir a las personas que más me inspiran: una lista de diez, ni una más. Esto me ha ayudado a no saturarme y a consumir solo el contenido que realmente me apetece ver. Cuando lo deseo, entro en la otra cuenta.
En YouTube me ocurría algo similar: estaba suscrita a unos 25 canales, de los cuales seguía activamente solo 6 o 7. Hacer limpieza fue liberador.

Bajar el ritmo y reducir el tiempo en redes, sustituyendo parte de ese tiempo por otras actividades. En mi caso, cuando dispongo de un rato libre, mi actividad favorita es leer, aunque también disfruto del punto de cruz, pintar con acuarelas o hacer manualidades. Cualquier cosa que te guste hacer será siempre más beneficiosa que hacer scroll sin parar.

Deshacerse de aquello que ya no se usa: ropa, libros y esos objetos que solemos guardar “por si acaso” y que, sin darnos cuenta, roban un espacio valiosísimo en casa.

Y un último consejo que me encantaría daros: no dejéis de mover vuestro cuerpo. Si ya sois deportistas o soléis hacer ejercicio, sabéis lo bien que sienta. Yo no soy una persona especialmente deportista, pero considero muy importante mantener el cuerpo mínimamente activo. El movimiento siempre suma vida (teniendo en cuenta, por supuesto, vuestras limitaciones).

Escuchad lo que os pide el cuerpo: más vale poco que nada. Cada uno debe elegir su forma, ya sea pasear por la naturaleza, hacer estiramientos para mantener los músculos ágiles o practicar vuestro deporte favorito. Todo cuenta.

Quizá este 2026 no necesite grandes listas ni cambios drásticos, sino un ritmo más lento, más consciente y más fiel a quienes somos. Preparar el terreno, soltar lo innecesario y confiar en que, con el tiempo, lo que deba florecer lo hará.

Y, si este comienzo de año te invita a crear pequeños rituales de calma en casa, te recuerdo que puedes echar un vistazo, sin prisa, a mi catálogo de velas. Están pensadas para acompañar esos momentos de pausa, de silencio y de reconexión, cuando bajar el ritmo se convierte en un gesto consciente.

Gracias por leer,

-Anna-

Bienvenidos a Preppy Blue, un espacio donde comparto mis aventuras, estilo de vida, DIY, recetas…¡Espero que os guste!

Mis favoritos

@preppyblue

Siguiente
Siguiente

Lista de tareas para vivir con calma en Octubre: Rituales otoñales e inspiración