5 cosas interesantes….#13
Hemos empezado el año con bastantes lluvias aquí en la Costa Brava, y en toda España en general. Siempre me alegra ver llover, pues pienso que eso favorecerá que veamos los campos mas verdes, ¡aunque sin excesos! Estos días he estado recopilando algunas cosas interesantes para poner al día esta sección.
1- Lecturas actuales
De vez en cuando me encanta sumergirme en novelas clásicas. Siempre he pensado que no leerlas es perderse un legado artístico inmenso y profundamente valioso. En esta ocasión estoy leyendo Cumbres borrascosas, la célebre obra que Emily Brontë escribió entre 1845 y 1846, cuando tenía tan solo 27 años, y que fue publicada en 1847.
Lo que me ha llevado a leerla justo ahora es el próximo estreno, el 13 de febrero, de una nueva película basada en esta historia. Y, como no podía ser de otra manera, he querido llegar al cine con el libro ya leído. Acabo de terminarlo y os puedo decir que es una de esas novelas que atrapan. Está ambientada en los páramos de Yorkshire, al norte de Inglaterra, un paisaje salvaje, áspero y solitario que acompaña a la perfección la intensidad del relato. Eso sí, no es una novela que irradie felicidad pero tiene toques muy especiales.
La historia se desarrolla entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, aproximadamente entre 1770 y 1801. Se trata de una novela oscura e intensa que narra un amor extremo y obsesivo, cuyas consecuencias se extienden a lo largo de varias generaciones. Una exploración profunda de cómo las pasiones desbordadas, la venganza y las rígidas normas sociales pueden marcar destinos de forma irreversible.
Y hay algo más que quiero decir sobre Cumbres borrascosas. Ahora que he terminado de leerla y veo cómo evoluciona la historia, estoy realmente intrigada por descubrir qué enfoque le darán en esta nueva adaptación cinematográfica. Porque es una historia de amor —si es que puede llamarse así— profundamente tortuosa. Embellecerla sin traicionar su esencia es, sin duda, una gran hazaña. Dentro de pocos días saldremos de dudas en el cine.
Ahora estoy leyendo Breve Historia del mundo, de Ernst H. Gombrich. Recomiendo este libro especialmente a aquellas personas que desean acercarse al maravilloso universo de los libros de historia. Mi impresión sobre esta obra es que es tan amena que cualquier persona puede leerla con rapidez y sin aburrirse. Usa un vocabulario muy cercano y fácil de entender y los capítulos son bastante cortos y van al grano. Vamos, ideal para leer uno cada día. Os lo recomiendo encarecidamente.
2- Escapadas a paisajes nevados
En los últimos meses hemos hecho un par de escapadas a la nieve. Es algo que repetimos cada invierno, ya que mi marido es un gran aficionado al esquí desde niño y disfruta muchísimo de esta época del año. Nuestro destino habitual suele ser Andorra —de hecho, estuvimos allí la semana anterior a Navidad—, aunque en nuestra última salida optamos por algo más cercano y nos fuimos a Vallter 2000.
Pudimos ir entre semana y apenas había gente, una auténtica gozada. Llevamos nuestro trineo y tanto nosotros como nuestro hijo Carlitos disfrutamos muchísimo del día, dejándonos llevar por la calma del entorno, el silencio de la montaña y esos paisajes nevados que invitan a bajar el ritmo y saborear cada momento.
3- Cosas prácticas que he comprado últimamente
Durante mucho tiempo me ocurrió que, en algunas ocasiones, compraba cosas por puro impulso, sin pararme a pensar si realmente me resultarían útiles en el día a día. Sin embargo, desde que empecé a replantearme mi forma de consumir, intento que los objetos que entran en casa tengan una utilidad real.
Además, hay una pregunta clave que siempre me hago —sobre todo cuando se trata de piezas grandes y el espacio de almacenaje no sobra—: ¿Dónde lo voy a guardar cuando no lo esté utilizando?
Y con esa idea en mente, estas son mis últimas compras:
Cinta elástica para mi esterilla:
¿¿Porque he tardado tanto en cambiarla?? Cuando compré esta esterilla en Decathlon (y hace bastantes años) llevaba su propia cinta para guardarla y transportarla, pero actualmente está destrozada. Esta es mucho más gruesa y resistente, seguro que durara muchos años ¡os la recomiendo sin duda! Y ya que mencionamos la esterilla, debo decir que fue una compra excelente, llevo aproximadamente 9 años usándola con mucha frecuencia y sigue en muy buen estado.
Con esta compra he desbloqueado un tema que, hasta ahora, tenía casi prohibido. Siempre he odiado el aporte estético de los guantes sin dedos; nunca me han gustado. De hecho, cada vez que los veía no podía evitar acordarme de la amiga de Kevin McCallister en Solo en casa 2, esa que rondaba por Central Park alimentando palomas…
Todo esto vino a raíz de que el invierno pasado tuve problemas en las manos a causa del frío y me salieron sabañones. No entendí muy bien por qué, ya que mis manos no habían estado expuestas a las típicas situaciones que suelen provocar este problema. Fue bastante molesto, doloroso e incómodo, así que este año decidí dejar a un lado mi rechazo hacia los guantes sin dedos y probar con estos.
El resultado ha sido increíblemente satisfactorio. Evidentemente, no evitan que los dedos estén fríos, pero sí mantienen las palmas de las manos bien calentitas, y eso ha marcado la diferencia: desde que empezó el frío no me ha vuelto a salir ni un solo sabañón.
Durante una temporada utilicé un reloj inteligente, pero acabé dejándolo de lado porque, siendo sincera, estéticamente no terminaba de encajar con mi estilo ni con las prendas que suelo llevar a diario. Fue precisamente eso lo que me llevó a fijarme en los anillos inteligentes, una opción mucho más discreta y fácil de integrar en el día a día.
El más conocido es el de Oura, Es el más sofisticado, aunque supone una inversión importante. En mi caso, he preferido optar por una alternativa más sencilla y económica, para probar y ver si realmente me resulta útil antes de gastar más dinero en algo así. Me decidí por este modelo porque las reviews hablaban bastante bien de él dentro de sus propias limitaciones en comparación con el Oura.
A mí, sobre todo, me interesa tener una referencia aproximada de mis pasos diarios, la actividad física y la calidad del sueño, sin obsesionarme con los datos. Y para eso, de momento, cumple perfectamente su función.
Al final, se trata de encontrar herramientas que sumen sin invadir, que encajen con nuestro ritmo, nuestro estilo y nuestra forma de vivir. Tecnología al servicio del bienestar, sin excesos y sin perder de vista lo esencial.
Protector de rodillas para los trabajos de jardín
Cuando lo vi, supe al instante que lo necesitaba. Muchas veces me pongo de rodillas en el jardín para arrancar malas hierbas, trasplantar o hacer cualquier tarea de esa zona, y después de un rato, mis rodillas lo sienten (y yo también). Con este protector, se resienten mucho menos y trabajar en el jardín se vuelve mucho más cómodo.
Al final, son esos pequeños detalles —un coletero bonito, unas rodillas felices— los que hacen que la rutina se sienta un poquito más slow, más tranquila y disfrutable.
4- Calendario del ermitaño
Hay cosas que parecen pequeñas, pero que cargan siglos de historia. El Calendario del Ermitaño es una de ellas: una pequeña revista que se publica todos los años desde hace más de 170 años… ¡ahí es nada! Cada año, con sus ilustraciones cuidadas y textos llenos de sabiduría rural, consigue transportarte a un mundo más pausado, donde el ritmo lo marca la naturaleza y las estaciones.
En mi familia tiene un lugar especial. Mi bisabuelo no se lo perdía jamás, y mi madre también lo adquirió muchas veces. Recuerdo verlo sobre la mesa, con sus hojas gastadas por los años, mientras la luz de la mañana entraba por la ventana y se escuchaba el rumor del campo. Esa conexión con lo antiguo, con la tradición, con la tierra y sus ciclos… siempre me ha parecido un pequeño lujo.
El Calendario del Ermitaño se puede adquirir tanto en catalán como en castellano, y leerlo es un acto de pausa: detenerse, mirar, recordar y dejar que el tiempo fluya un poco más despacio. Es un guiño al mundo rural, a la vida sencilla, a esos detalles que nos anclan a lo auténtico y al ritmo de la naturaleza.
5- Adquisiciones de segunda mano
Bandejita azul: Me encantó para poner las pequeñas joyas que uso a diario, con un toque algo vintage y elegante.
Libros: Me he aficionado mucho a adquirir libros de segunda mano, muchos de ellos están en perfecto estado. Si encuentro autores que me gustan o libros de temas de mi interés, no dudo en traerlos a casa y darles una segunda vida.
Y hasta aquí mi actualización de las cosas interesantes del pasado mes.
Y no olvidéis darle una ojeada a mi catálogo de velas de soja artesanales para hacer vuestro hogar más acogedor 😊
¡Gracias por leer!
-Anna-
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